Nuestro Escudo

El rey, Carlos de España decretó el escudo de la ciudad en estos términos que transcribimos con su original ortografía:

“Yo Don Carlos por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Murcia, de Jaén de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra firme del Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bravante y Milán, Conde de Hapsburgo, de Flandes, de Tirol y Barcelona, Señor de Viscaya y de Molina, etc.

Por cuanto el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín que se ha fundado en el Sitio de Aná en la Provincia de Antioquia, me ha suplicado en carta de vienticuatro de junio del año pasado de mil seiscientos y setenta y seis fuese servicio de darle Armas para el lustre de ella como las tienen las demás. Y habiéndoseme consultado sobre ello por los de mi Consejo de Indias, he tenido por bien de concederle las mismas Armas que tiene la Villa de Medellín en la Provincia de Extremadura en estos Reinos y son: Un escudo campo azul y en él un torreón muy grueso, redondo, todo alrededor almenado y sobre él un escudo de armas que tiene quince encajes, siete azules y ocho de oro, y sobre su coronel que le toca y en el omenaje de la torre a cada uno de los lados un torreoncillo, así mismo almenados y en medio de ellos puesta una imagen de Nuestra Señora sobre una nube, con su hijo en los brazos con la advocación de la Anunciación en la forma que se sigue.

Las cuales dichas armas y divisa doy y concedo a la dicha Villa para que las pueda traer y poner y traiga y ponga en los pendones, sellos, escudos y banderas de ella y en otras partes donde quisiere y fuere menester, según en la forma y manera que las traen y ponen otras ciudades de las Indias y de éstos mis Reinos de Castilla a quien están dadas armas. Y por esta mi carta mando a los Duques, Marqueses, Prelados, Condes, Ricos hombres, Priores, Comendadores, Alcaldes de los Castillos y Casas fuertes y llanas y a los de mi Consejo de las Indias y Presidentes y Oidores de mis Audiencias Reales de ellas y a los Gobernadores, Capitanes y Justicias y otros mis oficios de las Indias, Islas y Tierra firme del Mar Océano y a los Concejos y Corregidores de ellas y otros cualesquiera jueces y justicias de las dichas Indias que os guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir esta mi carta y lo en ella contenido en todo y por todo, según y como en ella se contiene y que contra su tenor y forma no vayan, ni pasen, ni conscientan y ni pasar ahora ni en tiempo alguno que así es mi voluntad.

Dada en Madrid a treinta y uno de marzo de mil seiscientos y setenta y ocho años. Yo El Rey. Yo Francisco de B. Madrigal. Secretario del Rey”1.

Luego el arzobispo Tulio Botero Salazar determinó que para identificar la Iglesia de Medellín en sus documentos oficiales, al precedente escudo, decretado de tan solemne modo hace trescientos años, se le agregase por timbre la Cruz Arzobispal y la divisa arquidiócesis de Medellín.

Así la Iglesia de Medellín se une al destino de la ciudad en la que actúa y prosigue el camino de su historia casi cuatro veces centenaria bajo el cuidado de la Reina de la Candelaria que le muestra aquel sol de justicia, Cristo, luz de las naciones y gloria de este nuevo Israel que peregrina en la historia, de modo que el símbolo heráldico de la villa, reposando sobre la cruz de los Pastores, represente la esperanza del pueblo que ellos apacientan y que es servido con amor por el celo y el dinamismo de los sacerdotes y ministros que serán enumerados en el presente directorio.

1 Real Cédula Citada por Monseñor Javier Piedrahita Echeverri en su Historia de la Parroquia de la Candelaria.

 

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